lunes, 21 de agosto de 2017

LA LEYENDA DE LA ALCAZABA DE ALMERÍA



Desde la más alta torre
de la soberbia Alcazaba
zarpar miraba un navío
una princesa cristiana.

Llevaba sus cien doncellas
hacia las costas de África
para el harén del sultán,
en la tierra mahometana.

Ese será mi destino
tristemente sollozaba,
sus encantadores ojos
empañados por las lágrimas.

En el frondoso jardín
que escondía la muralla
escuchábase el rumor
hipnotizante del agua.

Las rosas y buganvillas
su colorido brindaban,
en las ramas de los árboles
florecían las granadas.

Soñaba la hermosa niña
en su estancia solitaria
con los campos de Castilla
que atrás un día dejara.

Con aquellos fríos páramos
y con sus vegas doradas,
con el amor que dejó
y que jamás olvidara.

Un día azul de verano
cuando el calor abrasaba
y a sus pies toda Almería
orgullosa se postraba.

Fue muchos siglos atrás,
mas así lo imaginaba
al cruzar aquellas puertas
una tarde soleada.

Tal vez aquí mismo estuvo
en esta piedra sentada,
nuestra dama de leyenda,
noble, fiel y enamorada.

Este mismo mar miró
radiante tras la ventana,
desde la más alta torre
de la soberbia Alcazaba.

                  © A. Manrique Cerrato.- 2014



















































domingo, 13 de agosto de 2017

UN SALUDO DESDE SANTIAGO DE LA RIBERA








De mar y arena,


     y de cielo, Santiago


                      de la Ribera.

                  © A. Manrique Cerrato.- 2013




    Si bien no tiene la misma fama que el camino francés, desde el pie de la estatua del apóstol parte también una ruta hasta la misma Compostela. 









                        
    Por cierto, recordaréis que el Apóstol presenció el nacimiento de mi primer libro... 



  Y ya que Santiago, patrón de España, fue mi padrino en la presentación de "Hombre al Sol", volveré a visitarle para pedirle el mismo éxito con mi nuevo proyecto que presentaré después del verano (aunque ya he mencionado alguna cosa en distintos medios...)



     
   
   

   
       
          
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                                           ¡Un abrazo desde el Mar Menor!