En esta ocasión, tengo el honor de recoger en el blog la versión coral de mi poema "Noche de Reyes", compuesta por el reconocido compositor D. José Luis Garvín.
Me siento emocionado y orgulloso de poder cantar está canción, (por cierto la primera poesía publicada en este blog) junto a mis compañeros y amigos del Coro del Casino de Salamanca.
Pues ya que estamos en diciembre, vamos a comenzar un pequeño recorrido por alguna de las grandes capitales del mundo para ver como se visten de Navidad.
Empezaremos dando un pequeño paseo por la capital neoyorquina, engalanada para la ocasión...
Dicen que se ha ido Miliki que ha partido para el cielo tocando el acordeón con su música y sus cuentos, con aroma a regaliz a barquillo y caramelos. Dicen que ha marchado, sí, pero yo no me lo creo puesto que él siempre estará en la niñez que recuerdo y en todos los corazones de los que fuimos pequeños. Ansiosos los esperábamos a la vuelta del colegio tras bajar del autobús subir a casa corriendo porque en aquella cocina, la de blancos azulejos, con el sabor de la infancia, a Cola Cao recién hecho, los payasos de la tele nos visitaban de nuevo transmitiendo así alegría y emoción en blanco y negro. Son Gaby, Fofó, Miliki y Fofito, el más travieso, con sus guardapolvos rojos y sus curiosos sombreros con sus grandes zapatones y sus simpáticos gestos. La actuación en el circo era siempre lo primero tras el ¿Cómo están ustedes? que principiaba el evento; nos hacía más mayores tan ilustre tratamiento. Después viene la aventura, humor, intriga, misterio y todas esas canciones que felices nos hicieron “Susanita, Don Pepito, Mi barba tiene tres pelos...” esas que tarareábamos mientras íbamos creciendo. Yo fui a verlos una vez, a su Circo y ¡En directo! Aún recuerdo la ilusión de tan importante encuentro. Han pasado muchos años, mucha vida de por medio hasta mis hijas cantaron lo de “Vamos de paseo” en el auto de papá que iba entonces conduciendo. Pues parece que Miliki se ha marchado para el cielo pero deja entre nosotros inolvidables momentos de galletas con Nocilla Tigretón y Bucanero con los clicks sobre la mesa y los Geyper por el suelo, entre caballos de plástico y montones de tebeos, la lección de subconjuntos en aquel libro de texto y el diagrama de Venn dibujado en el cuaderno. Así que amigo Miliki junto con tus compañeros siempre estarás con nosotros te llevamos muy adentro aquellos niños que fuimos, que tal vez seguimos siendo, cantaremos tus canciones, compartiremos tus juegos, y con tus viejas historias otra vez sonreiremos, porque vives en el alma, en los más bellos recuerdos y en todos los corazones de los que fuimos pequeños.
Ya que hoy se cumplen diez años desde el fallecimiento de Miliki , recupero este poema que escribí de un tirón al día siguiente dedicado a tan entrañable personaje y que sigue siendo uno de los más pedidos y disfrutados por el público.
Por lo que he podido sentir y comprobar en distintos recitales y escenarios, creo que es una poesía que gusta especialmente al público y que , según me han comentado varias veces produce generalmente una gran emoción en el que la escucha, mientras suena la música de los payasos de la tele.
Como ya os comenté en su día, hace años, tuve el gran honor de abrir el espectáculo "Había una vez" de Fofito y Rody y Mónica Aragón en las tres sesiones (12:30, 18:00 y 20:00) que tuvieron lugar en Salamanca.
La verdad es que fue algo improvisado y por eso mismo muy bonito e impactante para mí. Cuando me enteré de que venían, quise acercarme por el Teatro Calatrava para que conocieran el poema.
Les gustó tanto que quisieron que lo compartiera con el público y, tuvieron tanta deferencia y confianza en mí que me sugirieron, nada menos, que al abrirse el telón fuera yo con mis palabras el que diera la bienvenida a los niños y mayores. Aquí podéis ver como fue:
Os podréis imaginar lo que sentí al estar allí, recitando mis versos, en el mismo escenario que Fofito al que fui a ver una vez hace, calculo que unos ¡45 años! más o menos...
Los tres artistas se unieron a la fiebre de "Hombre al Sol" ...
Participar en un espectáculo tan entrañable, cuidado y reconocido internacionalmente fue algo increíble que jamás olvidaré.
También mi hija, Clara, pisó las tablas del escenario...
Gracias por vuestra sencillez, cercanía, humanidad y por dejarme compartir las tablas de manera tan espontánea con artistas tan magníficos como vosotros.