Tierras altas de Escocia en el verano,
un tímido sol en la carretera
y una foto magnífica que espera
al doblar de la curva su rellano.
De repente, al alcance de la mano
entre el mar verde de la pradera,
un rojo exuberante allí a su vera
vestigio mudo del ingenio humano.
Una cabina al pie de la montaña
comunicación entre soledad
una imagen hipnótica y extraña,
repleta de fuerza y grandiosidad;
la típica postal de Gran Bretaña
¡envuelta en aventura y libertad!
© A. Manrique Cerrato.- 2012
Pues ya que la semana pasada estuvimos en Edimburgo, recupero esta poesía inspirada en tan curioso contraste.
Os dejo algunas fotos de la preciosa y siempre evocadora capital de Escocia, a cuyas leyendas y tradiciones, dedicaré algunas otras entradas próximamente.
Un abrazo y buena semana a todos, amigos























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