Cuando entré en el puerto
aquella mañana
al ver la ciudad,
soñé con la Historia
desde mi terraza.
Escuché los ecos
de viejas batallas
entre galeones
de fieros piratas
y recios cañones
en las atalayas.
Al mirar las piedras
por el sol naciente
desde el camarote,
en el balcón
donde me encontraba
creí ser tal vez
otro marinero
de otra época lejana
y me trasladé
evocando
quizás olvidada,
como cuando,
de pequeño,
a esas cosas,
de niños,
de niños,
jugaba.
Y escuché las voces,
y el chocar metálico
Vi a los caballeros
que por las calles estrechas
caminaban,
antes de partir
hacia las Cruzadas.
Todo eso sentí
al entrar en puerto
aquella mañana.
Cuando entré en el puerto
de la isla de Malta.
Cuando entré en el puerto
de la isla de Malta.
© A. Manrique Cerrato.- 2011
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